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Crear un gobierno libre

Auteur: Joël Labruyère

Un Gobierno es un sistema que controla un amplio conjunto energético en la zona de su jurisdicción nacional. Este control lo ejerce sobre los seres humanos que viven en esta área espacio-temporal y los espacios naturales, la fauna y la flora, así como los aspectos espirituales, más sutiles, que son la base de todos los elementos vivos. Por su autoridad, el Estado impone el orden y las demás funciones orgánicas de la nación. Este poder está ejercido desde la administración que, en un Estado laico, establece el ritmo y el ritual de la vida colectiva. La administración actúa como un tipo de sacerdocio laico que administra los sacramentos y proporciona las penitencias.

Cuando un grupo de personas idealistas o espirituales se propone emanciparse de las reglas y creencias comunes que rigen en un área nacional, primero debe desarrollar un nuevo sistema de creencias y de leyes. Deberán crear en el seno de la zona nacional otro sistema de Gobierno, que para perdurar, deberá contemplar todos los aspectos de un gobierno tradicional, con su sistema de organización, decisión, protección, supervivencia y producción en el ámbito nacional.

Este grupo debe reflejar las leyes universales que son el origen de cualquier organismo vivo. Un colectivo social o espiritual no pueden escapar a estas leyes. Si este grupo no cumple con un mínimo de leyes elementales relacionadas con la cohesión de un sistema de vida, no puede durar, y permanece en el estado de idea o sueño.
Un grupo que desea emanciparse de un colectivo social que es obsoleto, destructivo o represivo, debe asumir su responsabilidad auto-gubernamental, lo que le obliga vivir en dos sistemas durante la encarnación física: el viejo orden que fija las normas sociales externas y el nuevo orden que se separa para encaminarse hacia la independencia espiritual y posiblemente hacia una autarquía física – logro muy difícil pero necesario en un futuro.
Un estado de derecho proporciona la seguridad para el cuerpo y la libertad de conciencia para las almas. Pero realmente nunca es así porque el Estado y la iglesia en raras ocasiones está en equilibrio, el primero siempre tratando de imponer su voluntad sobre la segunda. Sin embargo, un consenso protege al ciudadano de una presión excesiva de uno u otro, que extralimitándose en su dominio, tratan de controlar a la vez los cuerpos y las almas.

Un grupo en proceso de emancipación debe edificar todos los elementos que van de la organización material a la vida de la conciencia, de lo contrario será recuperado por el orden establecido que aprovechará las zonas donde éste no ha construido.
Este grupo deberá convertirse en su propio Gobierno y en su propia autoridad espiritual. Deberá cubrir las necesidades creativas y funcionales de sus miembros, de lo contrario seguirá dependiendo del sistema antiguo que seguirá alimentándolo e imponiéndole su ritmo y sus rituales. La mayor parte de las comunidades idealistas han fracasado porque no han contemplado la posibilidad de una emancipación total, y que la condición de liberación está dirigida a un objetivo de reinserción en el universo y no sólo a vivir un proyecto idealista terrestre donde todo se transforma continuamente en su opuesto.
El universo se ocupa de organizaciones establecidas y que han demostrado su capacidad para organizar y sobrevivir de forma independiente. Por lo tanto, es necesario cumplir todas las condiciones para generar tal organismo, partiendo de una alta idea espiritual hasta llegar al plan vital. No se debe dejar nada en el vacio, y es el primer cometido de ese grupo organizarse y equiparse como una tripulación que fuera a zarpar. Aquí la tripulación tendrá que elegir su Gobierno. Pues un grupo que desea ser tenido en cuenta por el universo debe tener un sistema de Gobierno orgánico, que es función de un Consejo de Ministros en todos los regímenes. Un Consejo de Ministros es el signo de la legitimidad bajo cualquier régimen, porque en el momento de su reunión, éste es representativo en lo invisible siendo el espejo de la nación y del pueblo.

Por precaución, el grupo en su proceso de estructuración y emancipación no debe emitir carga activista o beligerante hacia el orden establecido desde el que comenzó a extraerse.
No debe pedir nada, ni deber - al César lo que es del César - sino simplemente respetar el conjunto de protocolos administrativos, financieros y políticos del área física donde está ubicado.
La potencia de un sistema de Estado es grande y abrumadora. No es necesario provocar a su sacerdocio administrativo, ya que no buscara tener problemas de manera gratuita, por su lema de mínimo esfuerzo.
Para escapar de la posible presión del Gobierno y del orden social donde nos encontramos físicamente, debemos ponernos espiritual y energéticamente en un plano más elevado. Si se tiene un verdadero y auténtico enfoque espiritual, este posicionamiento es lo esencial. Si intentamos realizar actividades al mismo nivel del orden social y cultural de nuestro entorno, podemos encontrarnos en posición de rivalidad con el Gobierno, que puede llevar a tratar al grupo como un disidente peligroso, una facción subversiva o antisocial.
Sin embargo, si podemos llevar a cabo esas actividades a un nivel superior al orden establecido, los circuitos universales que registran y hacen frente a las organizaciones nacionales podrían de este modo conectarse libremente, sin interferencias con los sistemas de donde deseamos salir. El dicho: "Dios no se preocupa de individualismos", esto significa que las leyes universales se ocupan sólo de colectivos representativos. Por lo tanto, debemos convertirnos en una nación y un verdadero Gobierno para que nos examine regularmente el universo.
Esto es simple pero quizá difícil de entender para los utópicos y los idealistas que no tiene conocimiento de las leyes universales, y que tratan de separarse del antiguo sistema sin legitimidad espiritual. Debido a la falta de una efectiva conexión con circuitos espirituales que trata con organizaciones llamadas a inscribirse en el universo estos no fueron identificados ni tomados en cuenta. Estos circuitos de reglamentación universal son impersonales y no negocian con las personas individualmente, sino sólo con sistemas orgánicos que pueden perdurar y moverse como los buques en el mar universal.
Si un grupo aporta justas condiciones de su autogobierno, no dejándose recuperar por el sistema social ambiente, y habiendo elevado su nivel vibratorio por encima de lo que el sistema puede captar, entonces, la inteligencia universal se conducirá a través de las transmisiones electromagnéticas angelicales relacionadas con operaciones de reintegración espiritual. Todo esto hay que considerarlo de manera científica.
Las inteligencias universales operativas podrán elevar naturalmente el sistema de vibración del nuevo grupo, alimentándolo con energía superior, y orientándolo sobre las vías de retorno al corazón del universo.
Para mantenerse durante la encarnación física en la zona donde debe necesariamente residir, hay que mantener una relación diplomática con el medio ambiente, y negociar continuamente para mantenerse en una adecuada orientación espiritual. Por lo tanto, es imperativo que los miembros del grupo estén en la misma frecuencia y sin tensión ideológica o filosófica.

La dificultad es operar con un sistema diferente en un área exterior gobernada por otros códigos. Por lo tanto, es importante que desde el exterior se tenga una red física como protección en caso de que el entorno perciba la elevación del nivel vibratorio del grupo. La historia ha demostrado que los Cátaros fueron rodeados por un círculo de caudillos occitanos dedicados a su causa, que representaban una fuerza de protección física y constituyeron un escudo que preservaba su trabajo espiritual interior. Pero cuando la protección de la población y la nobleza leal al catarismo fueron destruidas en la cruzada, los Cátaros se volvieron vulnerables y fueron exterminados.
Una vida individual careciendo de bienes materiales es posible, pero en la vida de un grupo que quiere lograr autosuficiencia óptima es difícil, una comunidad no vive en el hotel. Sin embargo, no se debe ostentar de actividades o posesiones. La última hora de los Caballeros Templarios llego el día que el rey de Francia requisó sus bienes.
En contraste, un grupo que eleva su nivel de vibración, sin círculo de protección material suficiente, puede provocar reacciones brutales por parte de un entorno perturbado por la fuerza espiritual demostrada y que este entorno no puede integrar en sus registros normales. En este caso los bienes materiales funcionan como un escudo, porque los golpes llegan primero a la estructura pesada.

Por eso es necesario organizarse de manera concreta, en contraste con la propaganda de la nueva era que quiere atrapar al individuo en una red colectiva virtual donde no ejerce ningún poder.
Es divertido escuchar a los espiritualistas individualistas alardear de que no pertenecen a ningún grupo, demuestran que no son conscientes de la gran secta global.
Esperamos que las comunidades de buena fe descubran que podrían organizarse en una Federación de Naciones libres, y que muchas personas aisladas se agruparan para generar una fuerza alternativa real

Mise en Ligne: 01.11.11

 
 
 
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